Dejamos de ver el medicamento como un simple producto y lo convertimos en un sensor. Capturamos evidencia vital sobre adherencia y desperdicio que hoy es invisible para el sistema sanitario.
Conocemos la prescripción y la venta. Pero cuando el paciente cruza la puerta de su casa, el sistema se vuelve ciego.
No sabemos si el tratamiento se completa, ignoramos el momento exacto en el que se abandona, y no podemos medir con precisión cuánto fármaco termina desperdiciado.
Este vacío de datos ("Data Gap") frena la innovación, encarece el gasto público y limita el éxito de los tratamientos.
Los principios activos no utilizados son un riesgo para el medio ambiente. ReCero utiliza el reciclaje como mecanismo físico de captura: protegemos el ecosistema a la vez que generamos métricas de salud inéditas.
El único sistema capaz de cerrar el ciclo de información conectando el desecho físico con la analítica clínica.
No solo recopilamos datos, los convertimos en herramientas estratégicas listas para ser usadas por los profesionales.